Hoy, como cada día,
rezo por ti,
aclamo tu felicidad
esperando sean de tu agrado
los sueños perfumados
que esta noche vendrán.
¡Eres primordial!
solo besare la frente
de tus suspiros
y en ellos saciare
la reconfortante felicidad.
Esperar, dicen que es bueno;
yo estaré aquí
como cada día, aun más cerca
estaré ahí, debajo de tus sabanas
y arderé en ti, como si fuera
la ultima noche de ese día.
21 de julio de 2004